Huntelaar no lo merece
Llegó en el mercado de invierno para cubrir la baja de su compatriota Van Nistelrooy. Fue considerado un sustituto de lujo para Ruud y una apuesta para el presente/futuro cercano por sus impresionantes cifras goleadoras. Luchó hasta el final por la Liga, dudó en irse por la falta de minutos y quedó relegado de la Champions por que su club –con una sola vacante- decidió anotar a Lass Diarra. La temporada finalizó, el Madrid cambió de presidente, de entrenador y de rumbo, pero para Huntelaar todo sigue igual. Tres de los cuatro refuerzos para esta campaña desempeñan roles ofensivos, y de mitad de cancha para adelante el equipo presenta un overbooking de jugadores. Hoy en día, el cazador es trasferible, ya no es querido en la capital española. Poco más de seis meses pasaron desde que el club anunció su fichaje y lo presentó ante cientos de espectadores. Y lo peor, sus posibles destinos son tan bizarros como el dinero que podrían pagar por su traspaso.
El ex Ajax llegó al lugar equivocado en el momento equivocado. Un Barcelona avasallante avanzaba a paso firme en la liga, mientras que su acérrimo rival le seguía el paso como podía, sin tanto brillo pero con deslices de contundencia. El Barça cumplió con las expectativas en el primer choque entre ambos. Un aguerrido Madrid, que pudo festejar de no ser por un atolondrado Drenthe, aguantó como pudo, claramente más de lo esperado. Faltaban ocho minutos y Puyol, con un salto angelical y tras la definición de Eto’o, batieron finalmente a Casillas. Messi cerró la historia, Cannavaro estrelló su humanidad contra el palo y el equipo de Guardiola aumentó a 12 su diferencia con los merengues. Pasaron tres meses, llegó la durísima eliminación en Champions ante Liverpool y más tarde el violento golpe culé en el Bernabeu para finiquitar la Liga de forma definitiva. Huntelaar dispuso de dispares minutos, que acabaron sumando 20 partidos y ocho goles, números con gusto a poco para un goleador opacado por la figura y los goles de Raúl y la intachable temporada de Gonzalo Higuaín.
Volvió Florentino Pérez, llegó Pellegrini, Pardeza y Valdano y regresó la galaxia. Primero Kaka, luego Cristiano, más tarde Benzema, fichajes a la medida del Madrid y de los excéntricos gustos del nuevo presidente. Un trío de grandes jugadores que dejaron un claro mensaje para el relegado goleador: ‘‘Aquí no tienes lugar’’. Sin ser oficial, el ariete holandés estaba en el mercado a la espera del mejor postor. Aún estoy atónito por los pretendientes de Klaas-Jan y el precio que estarían dispuestos a pagar. Un Milán que parece negado a gastarse el dinero de Kaka ofreció 14 millones por el jugador, cifra sensata acorde a la crisis económica pero irrisoria tratándose de un delantero de su categoría. Cuando todo el mundo –o por lo menos en mi caso- pensaba que los grandes equipos europeos intentarían ficharlo, apareció el Stuttgart con 18 millones de euros más el consentimiento de Valdano, Pellegrini y el club para cerrar la operación. En definitiva, solo falta el ‘si’ del futbolista para que la operación se concrete. ¡Y pensar que estamos hablando de uno de los delanteros más eficaces del viejo continente!
Todo indica que veremos al cazador en la Bundesliga la próxima temporada. Una autentica lastima por un jugador que había dado el gran salto y que tiene condiciones para ser la referencia ofensiva de cualquier gigante europeo. Tendremos que acostumbrarnos a ver a un punta de cifras goleadazas alarmantes, de una calidad impresionante y de una edad -25 años- más que considerable jugando en una liga ascendente pero de segundo nivel como la alemana. En mi opinión, sería el delantero ideal para el Barcelona, un futbolista que funciona de maravilla con dos extremos a su lado –digno de la escuela holandesa-, de gran juego de espaldas, buen remate e ideal para combinarse con la precisa pegada de jugadores como Dani Alves o Xavi. Pero suena utópico sabiendo que es propiedad del Real Madrid, un equipo que no valora a un futbolista que ha marcado 180 goles en poco más de 200 partidos en su corta carrera.
Queda claro, ningún jugador merece vivir esta injusticia, y mucho menos tratándose del bueno de Klaas-Jan…












